Sonoro

Esta es la entrevista de una banda llamada “Whites”

Por: Juan Carlos Baez // Fotografía: Jorge Torres

La mejor palabra para describir a Whites es brutalidad. Pero no en un mal plan, sino todo lo contrario: una banda que busca sus medios de presentar el arte que con mucho cariño y esfuerzo elaboran, y que en el momento de ejecutarlo enfrente del público, deja todo su corazón y alma en el escenario que los recibe con los brazos abiertos. Aquí no importa su contexto o de dónde vengan: la música de ellos habla por sí sola, demuestra quiénes son y qué quieren. Y que al final de su presentación, sólo habrás deseado que durase más.

Gracias a un network pequeño, pero a la vez enorme de gente, fue que estos colombianos visitaron el país. Acompañados por For Dummies y El Toro, y con el apoyo incondicional de Zeta y La casa en la Costa, así como Il Grande Rospo, fue como llegaron a Puebla.

Al preguntarles cómo se sentían por su primer tour en México, Julián contestó: “Enchilados, llenos de picante y de personas hermosas, paisajes increíbles; con toda la energía para volver”. Este tour nace a partir del impulso de unos hermanos nuestros, con quienes grabamos un split llamado ‘Vivimos por esto’, ellos son Zeta de Venezuela. Ha sido parte de crear esos lazos y esa unión de artistas latinoamericanos, poder viajar y mostrar lo que hacemos. […] es el resultado claro de ese proceso de creación de un espacio y de un ambiente hermoso de artistas”.

Cuando platicas con alguien que se para en el escenario y te muestra el arte que realiza, te surge la duda ¿cómo se habrá formado este concepto?, ¿cuánto tiempo llevan juntos?, ¿cómo se dio esta unión?, y eso crece cuando notas que los individuos tocando vienen de un contexto diferente al tuyo. Whites lleva ya un tiempo tocando (desde el 2010), pero la alineación que hoy la forma tiene apenas tres años, siendo la más activa hasta el momento. “Veníamos Camilo y yo en la formación anterior” dice Dani. “Llegó este tipo [Julián] y empezamos a hacer las vainas como se deben […] uno debe hacer su música como se debe, tocarla hasta que te suene bien”.

Los propios Whites describen su música como post-rock, con tendencias al math y al post-hardcore, pero contrario a otras bandas, sus composiciones oscilan entre los tres minutos, siendo cortas comparadas con el promedio. “Nos gustan esos ritmos y esas atmósferas, pero está el sentimiento de romper esa zona de confort”, comenta Dani. “Es como: ‘vamos a cambiar la dinámica para el siguiente pedazo de canción’”. Pero más allá de estos géneros, su música encapsula ritmos latinos, que impactan dado el contexto en el que viven. Camilo dice: “Hubo un tiempo que me dediqué a estudiar pura música latina, pero Dani es del post y el math”. “Yo traigo el aire latino, y Julián une las dos: él trae las dos influencias”.

El internet ha facilitado mucho la comunicación entre nuestros semejantes, pero nos dio la bendición de poner estar en contacto con culturas distintas a las nuestras: enterarnos de lo que pasa en otro país ahora es muy fácil, pero qué mejor manera si no es por boca de los que viven allí. “La vida en Colombia es hermosa, tiene sus dificultades como en todas partes, pero aprendemos a salir con eso” dice Julián. “Hay gente que quiere trabajar en verdad por las cosas. Se vive mucho la fiesta y la hermandad; de hecho, la cultura mexicana es muy familiar y por eso nos hemos sentido tan cómodos acá”.

Pero fuera de su música, los integrantes de Whites hacen otras cosas.

Julián: “Yo soy zootecnista, trabajo con insectos en una granja.”

Dani: “Estudié formalmente música, pero trabajo editando vídeos porque también entré al campo audiovisual. Eso me da un sueldo para suplir las necesidades diarias”.

Camilo: “Yo trabajo en el sector de la metalmecánica, con mi papá. Hacemos estructuras para arquitectos e ingenieros”.

El año pasado gracias a Joliette, Desnudos en Coma, banda colombiana, visitó el país. Junto a otras agrupaciones mexicanas, ellos pusieron en alto el nombre de Colombia aquí, llamando mi atención. Tiempo después, gracias a la extinta Math rock net, conocí a Corriendo, una banda de math del mismo país, pero sé que la escena colombiana es muy vasta. “En Colombia hay tres estratos: el alto, en donde estarían ‘grandes’ como Zoé o Café Tacvba; existe el de en medio, bandas emergentes que han llegado a escenario grandes, teloneado a grandes bandas, y aun así siguen tocando en venues pequeños; y la parte baja, que es la base” comentó Julián. “No es como aquí, que nada más está la parte alta y la baja”. Pero aquí, en sus palabras: “[…] la gente tiene más cultura para los conciertos, para comprar. Allá vendíamos a lo mucho dos-tres camisetas, pero con el lugar lleno; aquí es al revés, en algunos shows poquita gente pero esos poquitos llevan las playeras”. “[…] todo eso que sacamos [de la mercancía y shows] es una reinversión para nosotros. No venimos aquí pensando en si nos íbamos a llevar dinero, más bien amamos hacer esto, y eso nos mueve”.

Como un plus, nos recomendaron seis bandas, dos por integrante. Camilo eligió Desnudos en Coma y Mico; Julián eligió Montaña y Círculos Liberen Elefantes; y Dani eligió Hermanos Menores y Umbral, de las cuales todas rondan entre el circuito del punk experimental, metiendo cosas de screamo, sludge, stoner, post-rock, etc.

Nuestras Voces fue sacado en el año 2015, siendo el primer LP de la banda, aunque antes de eso tuvieron la gratificación de sacar Un Melón Pa’l Guayabo. Ambos discos tienen una influencia muy marcada por los géneros con los que crecieron y degustan, recordándome inclusive en muchos momentos a Slint con su clásico Spiderland. Referente a los materiales, Camilo comentó: “Nuestras voces es nuestro primer álbum, y lo más importante que hay que decir de ese álbum es que queríamos que el sonido saliera muy real. Lo grabamos en bloque, en un estudio llamado Black Mantra, en Cali. Fue un proceso que queríamos mostrar en vivo”.

“Creo que más que esa experiencia de grabar en bloque” dice Julián “fue la experiencia y el aprendizaje de nosotros como banda del poder convivir, porque vivimos metidos en el estudio ocho días. Vivíamos allá, cocinábamos allá, hacíamos música. […] nos conocimos más estando ahí”. Pero entre Nuestras voces y Un Melon pa’l Guayabo hay cosas que cambiaron. “Nuestras Voces se pueden dividir en dos” dice Dani. “Hay cosas que se tomaron antes de esta etapa de los tres. La cosa era: ‘bueno, ya hicimos algo con esto anterior, ahora esto otro debe mostrar lo que somos y lo que ven acá”.

El futuro para Whites viene lleno de mucha experimentación, algo que llevan en alto en este tiempo como banda, y de la cual se sienten orgullosos de seguir abarcando. “En Nuestras Voces jugamos con las voces, así que queremos seguir experimentando con eso” dice Dani. “Y es probable que después quitemos las voces, porque en las primeras canciones de Whites había voces. Es cosa de ir y regresar”, dijo Julián un poco sarcástico. “Ahora todos cantamos, y es un desmadre”, increpó Camilo. “[…] las canciones de la sesión vendrán en el nuevo material; dos de ellas son nuevas y están contempladas para él”, también dice. En cuanto a esto, Julián finaliza con “sí hay un proceso nuevo de composición. Vamos a estar grabando con El Toro aquí en México, y estaremos regresando para presentarlo de nuevo”.

Pero la mejor manera de describir los proyectos de Whites en el futuro, citando a Julián, es: “yo no espero nada de Whites en el futuro, más bien Whites espera mucho de mí”.

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