Espacios

La marcha desde adentro

Por: Tonatiuh Muñoz Aguilar
Foto: Leo Herrera

A diferencia de otros años, la XV Marcha del Orgullo, la Dignidad y la Diversidad Sexual de Puebla fue una marcha sencilla que careció de la parafernalia propia de estos desfiles, pero al mismo tiempo fue una marcha muy ciudadana, antecedida por el incendio que representó para México la propuesta presidencial de matrimonio igualitario que puso en el centro nuevamente el debate en torno a las libertades.

Me da gusto y llena de esperanza saber que a pesar de la poca publicidad y el relativo poco tiempo para organizarla, la marcha convocó a miles de poblanos que estuvieron deseosos de manifestarse y exigirle a la sociedad que les respeten sus derechos, porque esta marcha constituye en sí misma una exigencia social no sólo a las autoridades, tal y como fue hace 15 años, cuando se inició el gesto.

En el año 2002, un grupo de ciudadanos molestos salió a marchar para exigir un alto a los atropellos. Un beso dado en la vía pública fue lo que desató el movimiento, luego de que dos compañeros fueran brutalmente golpeados y nuevamente victimizados por las autoridades cuando se negaron a tomarles la denuncia y recibirlos en un hospital, a sabiendas que habían sido golpeados por atreverse a expresar su amor en pleno Centro Histórico.

Un beso fue el inicio de la marcha en Puebla. A lo largo de estos años la marcha se ha ido llenando de nuevas costumbres y ha sido desbordante el apoyo de los ciudadanos y las ciudadanas que han encontrado en este evento un espacio para desahogarse, para contar sus historias, para narrar el rechazo del que han sido víctimas o bien, para ser felices, para enamorarse y dar a conocer ese amor, para hacer amigos.

Como ocurrió hace varios años, la marcha terminó en un mitin donde todo el que quiso pudo expresar su punto de vista y, en un verdadero ejercicio de comunidad, se compartieron experiencias, se compartieron vivencias y se dieron algunos avisos. Fue así como se eliminó, por gracia del ayuntamiento de Puebla, la tradición adquirida en 2007 de poner un templete e incluir en el cierre de la manifestación un show “cómico, mágico, musical” que concluía con la coronación de una reina.

¿Reina de qué o para qué, si la comunidad LGBTI no es una realeza y si de todos modos qué caso tiene coronar a una “artista” que más va a tardar en cobrar que en quitarse la corona? Fue mejor así: al pie del asta bandera escuchando las voces de aquellos que han sido rechazados de sus familias, de aquellos que fueron segregados por las instituciones o de quienes sienten que la comunidad misma les ha quedado a deber, en una época en la que es más fácil y más conveniente divertirse que exigir nuestros derechos.

“Los gais sólo quieren divertirse (gays just want to have fun)“, para citar un clásico. Y así fue. La marcha no tiene porqué no ser divertida, a pesar de que se diga eso de que la marcha no es de fiesta sino de lucha y de protesta. A lo largo de toda su historia, el colectivo de lesbianas y homosexuales, personas trans, intersexuales… se ha caracterizado por su folclor, por su jolgorio, por su alegría: no tendría porqué no ser así ahora. Pero la modernidad intenta quitarle lo sublime para cambiarlo por lo solemne -¡hasta eso nos quieren coartar! -, es por ello que las nuevas generaciones se escandalizan porque salimos disfrazados, casi envueltos en la bandera del arcoíris, y nos llaman “ridículas”.

Sin embargo llena de esperanzas saber también que hay muchos compañeros y compañeras dispuestos a seguir los pasos y que participaron muy entusiastas, muy alegres, echando porras, cantando y bailando en este festejo. Porque la exigencia de derechos no debe estar peleada con la fiesta. Importante el trabajo y la participación de quienes vienen del interior del estado: fueron ellos quienes le imprimieron el “sabor” a esta edición de la marcha. Los de San Martín Texmelucan, las de Tehuacán, los de Atlixco: todos ellos me hacen pensar nuevamente en la importancia de volver a los orígenes.

De recordar que a veces ser homosexual es sentirse solo y que es en estos momentos cuando se hace comunidad y se comparten intereses y emociones. Hoy las redes sociales nos han facilitado la convivencia y la comunicación, pero en el año 2002, si uno era gay no tenías a quien contárselo y no te quedaba de otra más que asistir al zócalo u otros espacios públicos para ligar o hacer amigos. Hace quince años no existía Grindr, ni Facebook, ni páginas como “Puebla Gay” para el ligue y el cotorreo. Hace quince años tampoco nos hubiéramos imaginado el alcance y el poder que tendría nuestra marcha.

El mundo no es el mismo hoy para nosotros como no lo es para nadie y es gracias a estas manifestaciones que hoy existe más aceptación en torno al tema porque nosotros lo visibilizamos -por más que aún existan diputadas que digan que conceder derechos es permitir que los seres humanos se casen con delfines -. Y seguirá cambiando, para bien o para mal, porque somos imparables. Por más que se transformen los modos de ejercer ciudadanía.

Participar en la marcha también me permitió recordar a todos aquellos que ya se fueron, a quienes ya no están, porque partieron físicamente de este mundo o porque sencillamente se mudaron. Pero también me permitió recordar a todos aquellos que sí están, a los que se han quedado, a quienes no han abandonado la lucha y a quienes seguirán ahí, por siempre. En cada uno de ellos he visto a seres humanos orgullosos de ser quienes son y dispuestos a luchar por su reconocimiento.

Cuando íbamos caminando por el Centro, por esas mismas calles que 15 años antes vieron nacer “la marcha del orgullo”, en las que también se exigió justicia por el asesinato de Agnes Torres, las mismas calles que hace poco nos vieron desfilar para exigir respeto al estado laico, pensé también en el momento en que, siendo yo un adolescente, me encontré con un grupo de gente folclórica y escandalosa que sin conocerme me gritaba: “¡banquetera únete…!”

Haga clic para comentar

Tu Respuesta:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ULTIMAS NOTICIAS

Arriba