Serio

Legalización del matrimonio y de la adopción ¿Una victoria?

“No a la equidad de género” decía un cartel grande con naranja, mientras las mujeres hacían consignas  religiosas sobre lo inmoral y blasfemo que sería el matrimonio entre personas del mismo sexo, ni pensar siquiera en la adopción.  Probablemente estas mujeres no sabían que estaban en contra de su derecho a votar, de su derecho a salarios iguales y oportunidades justas, pero ¿qué más da? Ellos no están ahí por ello, no buscan entenderlo, simplemente suponen que están en contra porque deben, porque la mayoría de sus cercanos lo dice.

En pleno año 2016, en un país en vías de desarrollo –tercer mundo- estos temas que parecen inherentes a cualquier ciudadano que pague sus impuestos y sea parte honorable de esta comunidad están sobre la mesa: ¿acaso la adopción por padres del mismo sexo  sería el fin del mundo como lo conocemos? ¿El mismo Jesús bajará del cielo para condenarnos a todos los humanos por permitir que dos personas con el deseo de educar, querer y cuidar a un hijo adopten a un crío que fue abandonado por dos padres… heterosexuales? ¿De verdad la discusión actual debe de girar en torno a temas que ni si quiera deberían de ser discutidos?

Partimos de cosas básicas, en un país laico ningún argumento religioso debería de tener el suficiente peso para determinar los derechos de unos u otros, y debemos de recordar –o enterarnos—que la iglesia hizo movimientos parecidos cuando se proponía la educación pública y laica –  y que –se supone- dejaría a la religión lejos de la formación de nuevas generaciones bajo  la consigna de:

“La educación será socialista Y además de excluir toda doctrina religiosa combatirá el fanatismo y los prejuicios, para lo cual la escuela organizará sus enseñanzas y actividades en forma que permita crear en la juventud un concepto racional y exacto del universo y de la vida social.”

A raíz de esto  cerca de 300 maestros,  entregados a su vocación dieron sus vidas, fueron quemados vivos, torturados o “desorejados”.  Recordemos Canoa, recordemos el obscurantismo, la religión como tal –con todo el respeto que le tengo a cualquier creencia de cualquier persona- no se basa en el desarrollo, si no en dogmas y estos a su vez necesitan que la gente no cuestione, si no que acepte: “No a la equidad de género” es lo mismo que “no a la educación pública”. Abrí los ojos y seguíamos en 1934. Misma sociedad desinformada y  maleable, misma iglesia que puede manipularlo todo a su conveniencia en un país con más fe que sentido crítico.

Hay que aceptarlo: es una victoria que el gobierno federal deberá de defender a capa y espada –hasta que en el 2018 gane el pan la presidencia y eche todo para atrás- ya que la cosa promete seguir así por un largo tiempo (2018) pero esperemos que no cedan y que por fin podamos ver un breve vistazo de lo que el siglo 20 y el primer mundo representa

Sin embargo…

Creo que existe una pregunta que debemos de hacernos es: ¿por qué ahorita? Vaya, si hay algo que me queda claro es que no estamos ante el gobierno más pendiente de los derechos o bienestar de sus habitantes. A dos años de la muerte de 43 estudiantes el gobierno federal sigue encubriendo la realidad. Somos testigos del cinismo de los robos millonarios y de la pompa y glamour de una clase política que no le preocupa quitarle comida de la boca a un niño, para comprar zapatos Prada.

NO –no, de verdad que no- soy fan de las teorías conspirativas, pantallas de humo, ni creo en los reptilianos, pero, a mi humilde parecer esa iluminación de buena ondita por parte del gobierno es más una estrategia muy grande para mantenernos separados. ¿Algún otro tema había polarizado así a la sociedad mexicana? ¿de dónde surgió esa inquietud por la legalización en este momento?  ¿Soy el único que ve lo ilógico que representa este evento tan avanzado en una sociedad que clama por los derechos más básicos? Sólo necesito pensar en todos los padres que fueron asesinados al buscar  a sus hijos desaparecidos, en la cantidad enorme de injusticias que también podrían resolver con esa misma determinación y que permanecen en el limbo para entender que hay algo que no está bien.

A mi humilde parecer nunca se trató de respetar los derechos  si no de separar y crear la polarización social cuando el gobierno en turno es en extremo vulnerable, ya que al gobierno se le parece estar cayendo lo poco que logro construir a base publicidad y marketing político, es imperativo para ellos mantenernos separado por una trivialidad que cualquier persona con algo de sentido daría por sentado:  ninguna creencia puede imponer leyes para  la mayoría, ni siquiera si esta es la perspectiva mayoritaria, se puede imponer una postura que delimite y retenga las libertades de los demás, mucho menos si estas se edifican sobre cuestionamientos morales más que sobre datos duros y concisos.

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