Anaquel

¿Qué significó ser una “flapper” en la Era del Jazz? Parte 2

Por Mónica Castro Lara

Comienzo escribiendo la segunda parte de este artículo sintiendo un montón de gratitud por la respuesta tan positiva que tuvo el primero. Varios me hablaron sobre lo mucho que les gustó y sus ansias por querer leer la continuación, y ese es justo el objetivo que busco al escribir sobre esta época, que la gente pueda imaginarse cómo era vivir en los roaring twenties y poder contextualizar la situación social en aquellos tiempos. Así que hago a un lado mi sentimentalismo, e iré al grano de una vez por todas.

A finales del Siglo XIX, la llamada “chica Gibson” de la que les hablé fugazmente en el artículo anterior, fue considerada como uno de los primeros ideales de belleza femenina en Estados Unidos. Se le denomina así por los dibujos de Charles Dana Gibson, quien era artista gráfico e ilustrador de revistas, lo cual ayudó a popularizar rápidamente este estilo cuyas principales características eran: tener el cabello largo, de preferencia rizado y perfectamente estilizado, a veces con moños cuasi gigantes; usar vestidos o faldas largas y rectas con camisas de cuello alto, sujetadas por apretados corsés que acentuaban sus bustos y reducían considerablemente sus cinturas; y finalmente, el poco uso de maquillaje. Su forma de ser era bastante recatada y actuaban con mucha delicadeza, dando la impresión de ser mujeres frágiles; como dato adicional, era muy raro que pudieran estar a solas con un hombre. La primera referencia que se me ocurre para que se den una buena idea de lo que les hablo (y que es bastante trillada pero no me importa), es “Titanic”. ¿Recuerdan cómo eran los vestidos y peinados de Rose? Pues esa es básicamente la antesala de las flappers y, como podrán deducir, el cambio fue bastante drástico.

Además de la actitud y los ideales de las flappers –que creo son los más importantes, existen otros elementos que las caracterizaban a kilómetros de distancia y que han influido en la moda y estética femenina hasta nuestros días. Yo les advertí que en esta ocasión iba a ahondar en aspectos mucho más superficiales, pero que sin duda obsesionan a más de uno. Leamos a continuación un poquito de historia.

 

https://media.giphy.com/media/26BkOaSzjWQalLX68/giphy.gif

Maquillaje.

 La muy maquillada flapper intentaba crear, mediante sus cosméticos, un rostro casi artificial, con ojos alarmantes, labios color rojo y palideciendo la cara con polvos muy, muy blancos. Las innovaciones cosméticas de esta década consistieron en la creación de labiales, sombras de ojos, rímel, delineadores, esmaltes de uñas y aplicadores, o sea prácticamente todo lo que conocemos y consumimos hoy en día. Todos estos provienen de marcas como Maybelline y Max Factor, cuyos productos podían verse con facilidad en los aparadores de todas las farmacias y tiendas departamentales, así como en los bolsos de las flappers. Aunado a la creación en sí del lápiz labial, también se generaron un sinfín de productos para delinear o darle forma a la boca, tales como trazadores de labios de metal en varios tamaños, dependiendo del tipo de labios de cada mujer, garantizando casi la aplicación perfecta del lápiz labial. Si ustedes buscan alguna imagen, seguro se asustan tanto como yo, me parecen muy a la “Hannibal Lecter”, pero bueno… Los colores de labiales más usados eran el rojo, el rosa y el anaranjado; también el labial de sabor fue sumamente popular, con una gran variedad de sabores, siendo el de cereza el más solicitado por las flappers (¡Puntos extras para las flappers!).

Utilizaban colores obscuros para el maquillaje de ojos, siendo las sombras más solicitadas las de color negro, gris y en ocasiones azul turquesa, que ayudaron a darle un efecto de profundidad a sus ojos. En cuanto al delineador, era poco sutil su aplicación; gracias a una fuerte influencia egipcia después de la excavación de la tumba de Tutankamón por ahí de 1922, las flappers maquillaban sus párpados y líneas inferiores de las pestañas con lápices de grasa negra o lápices kohle. Dichos lápices también eran utilizados para delinear las cejas, ya que esta fue la época en donde comenzó la depilación total de éstas y únicamente dibujaban una línea delgada, obscura, larga y curveada, muy por el contrario de nuestra época actual, en donde ya conocemos un sinfín de productos para rellenarlas. Si no me creen, investiguen de dónde demonios proviene el famoso eyebrows on fleek o por qué Cara Delevingne es tan popular.

Con el fin de lucir pestañas más prominentes, algunas mujeres optaron por mezclar productos caseros comunes en la época, tales como la jalea de petróleo combinada con carbón u hollín, aplicándola con pinceles finos. Es extraño pensar que la jalea de petróleo era un producto común y además casero, pero bueno. Es entonces cuando marcas como la ya mencionada Maybelline (que también utilizaba dicha mezcla), crearon el rímel, empaquetados con pequeños cepillos que no tenían la forma circular que tienen hoy en día, por lo que la Kurlash Company (específicamente William Beldue), inventa el rizador de pestañas. Así es, adiós a las pestañas de aguacero.

Ahora, si han visto alguna película inspirada en las novelas de Jane Austen, sabrán que el método más antiguo y eficaz para dar un poco de color a la cara era pellizcándote las mejillas (o cachetes, pues). El rubor estuvo prácticamente prohibido hasta los años 20, ya que era comúnmente usado para distinguir a las prostitutas o a las mujeres promiscuas, pero a mis amigas las flappers les importó poco y comenzaron a usarlo de manera exagerada. Con la introducción de los estuches compactos, el rubor se volvió transportable, fácil de aplicar y hasta socialmente aceptable.

Por último, uno de mis favoritos: los esmaltes de uñas. La maquillista francesa Michelle Ménard se asoció con la empresa de cosméticos Charles Revson (actualmente Revlon) e inspirada en los esmaltes usados para pintar automóviles, se preguntó si algo similar podría aplicarse a las uñas, porque básicamente era la única parte del cuerpo que faltaba por pintar. Tras un poco –o bastante de investigación, se estableció una fábrica especializada en esmaltes de uñas cuyos colores principales nuevamente son el rojo, el rosa y el naranja. Otras empresas como Max Factor y Cutex comenzaron su propia producción de esmaltes y quita esmaltes. De inmediato, las actrices hollywoodenses comenzaron a usarlos y, como era de esperarse, la respuesta de las mujeres fue incrementar pavorosamente la demanda de dichos productos. Acabo de ir a mi “pequeño” stash de esmaltes y conté 61. Si alguna vez dudaron sobre qué influencias tenemos de los años 20 además de las más obvias, pues también son los barnices, así que anótenlo.
http://26.media.tumblr.com/tumblr_ljs23st2CP1qavk2zo1_500.gif

Peinado.

 Con toda seguridad puedo afirmarles que un simple corte de cabello conocido como el bob, sería el centro de una gran controversia en la década de los años 20, tanto en Estados Unidos como en otras partes del mundo. Este corte de cabello causaría una verdadera revolución en la moda femenina, y toda esta historia comienza en 1915 con el debut del corte castle bob, nombrado así en honor a la bailarina Irene Castle. Mientras Irene cortaba su cabello por simple comodidad, poco se imaginaba que estaría asociada con el desencadenamiento de esta revolución capilar.

El bob es simplemente un corte recto, al nivel de las orejas; se usaba tanto con flequillo como con el cabello despejado de la frente. Era un look bastante simple pero drástico a comparación de los cabellos largos de las “chicas Gibson”. Las flappers aceptaron de inmediato este nuevo corte y lo convirtieron en el precursor de muchas modas y tendencias que, eventualmente, condujeron a nuevos métodos de rizados, permanentes y teñidos del cabello. El rebelde peinado fue sólo el comienzo de un cambio importante en las normas y valores de la sociedad durante los años 20, por más inverosímil que esto suene. Gracias a este corte de cabello, se inventaron los bobbie pins o pasadores (como los conocemos coloquialmente y que extraviamos con mucha facilidad).

En 1920, el “Saturday Evening Post” publica uno de mis cuentos favoritos: “Bernice Bobs Her Hair”, escrito por mi íntimo amigo F. Scott Fitzgerald, cuya historia habla de una chica bastante tímida, rica e inocente, que tiene que someterse a las exigencias de su muy popular prima Marjorie para poder encajar en sociedad, pero sobre todo con los chicos. Bernice, para dar de qué hablar, jura que se cortará el cabello como un hombre, pero en realidad no se atreve a hacerlo (porque admitámoslo, siempre es tedioso tener que despedirse de varios centímetros de cabello), hasta que su prima la reta frente a varios amigos y no le quede más opción que hacerlo delante de todo el mundo y del tipo que le gustaba. Obviamente es el escándalo y el horror, y el final es bastante vengativo y gracioso, así que se los recomiendo bastante; Bernice se convertiría entonces en una especie de heroína para muchas flappers. Es hasta un año después, y siguiendo los pasos de la gran Coco Chanel y de actrices como Clara Bow y Louise Brooks, que las flappers de prácticamente todo Estados Unidos se armaron de valor y comenzaron a cortarse el cabello a tijeretazos. Al ver que las generaciones jóvenes hacían suya esta nueva moda, las mujeres de edades más grandes se veían ante un gran dilema: cortarlo o no cortarlo (bob, or not to bob). Algunas se atrevieron a dar el paso sólo para descubrir que el cabello largo regresaría rápidamente a estar de moda. Las publicaciones conservadoras de estilismo profesional predijeron el regreso del cabello largo, pero era muy difícil para las mujeres –y no sólo las flappers– de la época ignorar al bonito y popular bob.

El colmo de todo lo anterior, fue que a los hombres les irritó de sobremanera, ya que se quejaban amargamente sobre la invasión femenina en las peluquerías al ser una profesión dominada por el género masculino en esa época. A pesar de dichos berrinches, había largas filas de mujeres afuera de las peluquerías esperando pacientemente su turno. Algunas encuestas revelaron que, tan sólo en Nueva York, se cortaban el cabello un promedio de 2000 mujeres al día y, para causar todavía más controversia, las rebeldes flappers comenzaron a utilizar el shingle bob, que era aún más corto en la parte de la nuca y más largo alrededor de la cara, simulando una especie de letra V que ondulaban en los lados. Las más acaudaladas adornaban sus nuevos cortes de cabello con joyas y plumas.

Existe una historia bastante peculiar en donde un padre molesto envió una carta a una revista de cabello profesional, quejándose de este look tan andrógeno: […] a distancia es difícil distinguir a una mujer de un hombre gracias a esta nueva versión de peinado. Yo he criado a mis hijas para ser mujeres y a mis hijos para ser hombres, pero debido a esta nueva moda, tengo forzosamente que mirar dos veces para distinguir a uno del otro”. ¡Háganme el favor! Lo bueno es que, con el tiempo, la sociedad en general sería más tolerante con el bob, y por ahí de 1927 ya no causaba gran controversia. Las mujeres ahora estaban experimentando con cortes más suaves, sutiles y femeninos, marcando el comienzo de la década de 1930.

https://49.media.tumblr.com/2f5de8955b702b1917b0c83f6781f882/tumblr_nq2hv81qc01rdfgw4o1_r1_500.gif

 

Vestimenta.

 ¡Ay los vestidos de las flappers! En verdad me sacan suspiros. Puedo pasar horas de mi valiosísimo tiempo buscando y admirando vestidos flapperos en Pinterest, no en vano es una de las prendas más reconocidas de los “locos años veinte.” La cintura suelta, el corte ajustado arriba, el dobladillo acortado y el Art Deco son los detalles principales de los vestidos de la época.

Como ya les medio mencioné, la moda de la era victoriana de finales del Siglo XIX, estuvo marcada por el uso de corsés, crinolinas, encajes y faldas largas. Considerados actualmente como aparatos de tortura (casi casi), los corsés acentuaban el busto y el trasero de la mujer, al mismo tiempo en que prácticamente la inmovilizaba, haciendo difícil la respiración. Las que hemos usado fajas para alguna ocasión especial nos podemos imaginar fácilmente la magnitud de este tormento. Las mujeres en general, mandaron al diablo a los corsés y es por ello que los vestidos de las flappers, y en sí la moda de los años veinte, se distinguen por brindar comodidad, belleza y movimiento; lograron que, literalmente, “se soltara la cintura”. Dichos vestidos evolucionaron gracias a la influencia francesa de leyendas talentosas e innovadoras, como Paul Poriet, Coco Chanel, Madeleine Vionnet, Jean Patou, y Jeanne Lanvin.

Los vestidos eran rectos y sueltos, dejando los brazos al descubierto; empezó el uso de medias de seda o rayón e inició la tendencia del rolled stockings, que consistía en doblar o enrollar las medias a la altura del muslo y por debajo de la rodilla; esta tendencia se daba especialmente en climas cálidos e incluso algunas flappers las usaban con trajes de baño. Como era predecible, las faldas se acortaron bastante, justo por debajo de la rodilla, permitiendo que se mostraran algunos destellos de piernas cuando una flapper bailaba, corría o caminaba. Algunas flappers, con el fin de “mejorar la vista”, se aplicaban maquillaje –específicamente rubor- en las rodillas. El alto del tacón de los zapatos flapperos llegó a medir hasta unos 8cm, que actualmente es más o menos la medida promedio, aunque hay mujeres muy valientes que gustan usarlos aún más altos. Por supuesto, yo no soy una de ellas.

El movimiento Art Deco inspiró e influenció a esta maravillosa moda. Las formas geométricas y los colores brillantes comenzaron a ser reproducidos en los vestidos confeccionados en París y Nueva York. También aparecieron los abrigos de piel y los accesorios, como las plumas y los sombreros cloché, cuyo diseño permitía que se quedara perfectamente encajado en la cabeza de la mujer, haciéndolo ideal para el bob. Este tipo de sombrero apenas deja ver los ojos, obligando a las mujeres a levantar su mentón, brindando un aire de superioridad a quien lo portara, una actitud ad hoc para una flapper. El toque final para un look flappero, era usar joyas, especialmente capas y capas de collares de perlas, así como anillos y broches, tanto en la ropa como en los sombreros. Qué mejor referencia que la película “The Great Gatsby” de Baz Luhrmann, en donde Catherine Martin fue la encargada del transportarnos, a través de vestidos, trajes y joyas, a la cumbre de la Era del Jazz.

https://49.media.tumblr.com/d92cbb0da1ab68cd8fc80cf010498dc8/tumblr_n0vaw6U8Md1s9kboko1_500.gif

 

El final de las flappers
En la segunda mitad de la década de los años 20, aunque muchos seguían sorprendidos por el look y la conducta de las flappers, el movimiento fue poco a poco aceptado por la sociedad estadounidense, además, la mayoría de las mujeres representaban una versión no tan extrema de las flappers –al vestirse y cortarse el cabello como ellas- y recibieron el respeto y reconocimiento entre generaciones viejas y jóvenes. Para el final de la década, la devastadora caída del mercado de valores trajo la Gran Depresión o Crack del 29. La frivolidad, la vanidad, la banalidad y la imprudencia de las flappers, se vieron obligadas a llegar abruptamente a su fin. Su actitud era menos aceptable durante las dificultades económicas de la década de 1930. A pesar de ello, muchos de los cambios generados por las flappers continuaron vigentes.

En la Era del Jazz, las flappers fueron las responsables de crear lo que muchos consideramos como “la mujer moderna”. Probablemente se pregunten por qué demonios un simple corte de cabello o un vestido suelto, podían dar tanto de qué hablar y revolucionar todo un estilo y hasta un movimiento feminista, pero recuerden que tenemos que ubicarnos en una época muy específica de la posguerra, donde se esperaba que las mujeres actuaran de una sola manera: sumisas amas de casa o trabajadoras con salarios miserables. Es por ello que todos estos elementos, por más superficiales que sean, sirvieron para liberar a las mujeres y luchar contra las expectativas que siempre se nos han impuesto. Y ahora, cuando se disfracen de flappers en Halloween, espero les sea mucho más significativo.

Haga clic para comentar

Tu Respuesta:

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

ULTIMAS NOTICIAS

Arriba